¿En serio? ¿Leia?

Nos atrevimos. Llamamos Leia a nuestra segunda hija. Y sabemos que esto levanta por igual ampollas y admiración. Y aunque al principio no parecía tener demasiada importancia, al final ha dado para empezar un blog, así que algo de gracia tiene que tener la cosa. Cronológicamente -bueno, o mejor dicho, en un orden alternativo e inconexo- los hechos serían:

  • Me llamo María, ¿María qué más? me preguntaban casi siempre, y yo iba a casa y decía, Mamá, ¿María qué más?, y mi madre contestaba orgullosa, María a secas. Y en las hojas a rellenar del cole ponía Nombre: Maríasecas.
  • En la guardería éramos 12 criaturas, y 3 nos llamábamos María. Las tres marías, la caca, la mierda y la porquería…
  • El papá: Me llamo Edain. ¿Cómo? Edain, ¿Cómo? Edain… Pero ese nombre de donde viene… delseñordelosanillos ¿Qué? De el Señor de los Anillos. Caras de perplejidad, admiración, incredulidad…
  • Nuestra primera criatura estuvo a punto de llamarse Zelda. Mola, ¿a que sí? Súper original. Pues mi tío, que era un ser mágico, muy parecido a Gimli -el enano del señor de los anillos, ese- y con un criterio muy molón para las cosas, un adulto de esos que no decían adulteces, no lo aprobó.
    – ¿Zelda?
    – Sí, cómo el videojuego, como la Fitzgerald, como la hija de Robin Williams
    – ¿Y cómo cárcel?
    – No, con Z.
    – Ah, como MaZmorra…
    GAME OVER
  • Y la llamamos Saia, que es un nombre maravilloso, que nos recuerda a DragonBall y a Caballeros del Zodiaco, pero es discreto. Y original.
  • Después llegó Leia, y lo tuvimos clarísimo. Original, que no lleve a equívocos lingüísticos y que sea discreto. Bueno, un par de años después estrenaron El despertar de la Fuerza y la discreción se fue al garete, pero oye, la discreción está sobrevalorada, el nombre es súperchulo .
  • Y entonces, llegó Thor, y no nos poníamos de acuerdo. Las chicas propusieron Thor -imagínate, ni discreción ni leches- pero lo descartamos por descarado. Estábamos entre Otto y Norte, pero no había perfect match. Entonces, la noche que Thor decidió entrar en escena, hubo una tormenta de esas de rayos, truenos y centellas, y todo el barrio molón se puso de acuerdo por Whatsapp en mentar a Thor y a Odín y su bienvenida al mundo a nuestra criatura, así que, en un último intento por llegar a acuerdo, en el coche, camino del hospital, nos dijimos… ¿Thor? Las chicas gritaron, yeeeeeeeeah!, y hubo consenso al fin. Quizá fueron las hormonas, las contracciones o la emoción del instante. El caso es que, días después, cuando estaba asustada esperando un diagnóstico, llamaron del hospital y me dijeron: Hola, ¿es la madre de Thor? y la inquietud fue buena noticia, y después de respirar, me dije… La madre de Thor, súpera eso.

Y de ahí viene el nombre del blog, un poco de maternidad, una buena dosis de frikismo, y bastante de nuestra locura familiar en este lugar extraño y maravilloso en el que vivimos, que es como un micromundo lleno de historias que contar, y al que le falta mucho de todo lo demás.

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